El pasado sábado 9 de agosto, Galpón B se convirtió en el escenario de un momento histórico: el primer show acústico de Presto Vivace, celebrado nada menos que en el marco de sus 30 años de trayectoria.
La sala estaba llena desde temprano, y la energía del público se sentía incluso antes de que se apagaran las luces. Cada rincón del lugar estaba cargado de expectativa, pero también de un cariño palpable hacia la banda, especialmente hacia su bajista fundador y compositor, Marcelo “Marce” Pérez Schneider. La admiración por él fue un hilo conductor durante toda la noche: entre tema y tema se escuchaban comentarios cómplices, como si todos compartieran el mismo secreto… que Marce, definitivamente, es “de otro planeta”.
En un momento muy especial, la banda se retiró del escenario y las miradas quedaron puestas solo en él. Un solo de bajo íntimo, puro y emotivo, que silenció a todos para luego arrancar una ovación tan fuerte como sentida. Fue uno de esos instantes que quedan grabados en la memoria de quienes lo vivieron.
La formación actual —con Martín de Pas en batería, Luciano Pérez Schneider en guitarra y la voz imponente de Brunella Bolocco Boye— llevó las canciones a un terreno distinto, más cercano y profundo, sin perder la esencia progresiva y virtuosa que los caracteriza. Además, la banda contó con músicos invitados: Gabriel Chaperon (voz) y Agustín Pinto (guitarra), quienes aportaron nuevas texturas y matices que enriquecieron aún más la experiencia sonora de la noche.
Treinta años no se cumplen todos los días, y este show fue mucho más que un recital: fue un encuentro entre la historia y el presente, un abrazo musical entre artistas y público, y la confirmación de que Presto Vivace sigue tan vivo, creativo y poderoso como siempre.











































