Ozzy Osbourne (1948–2025)

Ozzy Osbourne (1948–2025)

Ozzy Osbourne: El rugido final del Príncipe de las Tinieblas

Crónica homenaje tras su último show y su partida, julio 2025

Era sábado, 5 de julio de 2025, cuando las luces se apagaron en el estadio Villa Park de Birmingham. Un murmullo se convirtió en grito cuando apareció sobre el escenario, no caminando, sino sobre un trono con forma de murciélago, hecho a su medida. Era él. Ozzy Osbourne, el eterno Príncipe de las Tinieblas, el alma inquieta del heavy metal, volvía al lugar donde todo había comenzado para decir adiós.

Ese show, bautizado “Back to the Beginning”, no fue una despedida cualquiera. Fue un ritual eléctrico, emocional, colosal. Black Sabbath volvió a reunirse en su formación original —Ozzy, Iommi, Butler y Ward— por primera vez en dos décadas. Junto a ellos, más de 20 artistas y bandas legendarias: Metallica, Guns N’ Roses, Slayer, Pantera, Tool, entre otros. Todos ahí, por él.

Pero esa noche no fue solo música. Fue redención, historia y testamento. A sus 76 años, debilitado por el Parkinson y múltiples cirugías, Ozzy cantó desde su trono, con la voz intacta y el alma desnuda. Interpretó himnos inmortales como Mr. Crowley, No More Tears y Crazy Train. Luego, se unió a Sabbath para cerrar con War Pigs, Iron Man y Paranoid, en una ovación que duró minutos. Lloraron músicos, fans, técnicos. El mito estaba diciendo adiós… a su manera.

Ozzy nació en un barrio obrero de Birmingham en 1948. Con dificultades escolares y problemas familiares, encontró en la música una tabla de salvación. En 1968 fundó Black Sabbath, que cambiaría para siempre la historia del rock con su sonido oscuro, pesado y visceral. Fue uno de los padres del heavy metal, aunque su leyenda trascendió el género.

Después de su salida de Sabbath en 1979, resurgió como solista con Blizzard of Ozz y otros discos icónicos. Superó adicciones, polémicas, escándalos y resurgió una y otra vez, como si el infierno lo abrazara y lo devolviera renovado. Su reality The Osbournes lo transformó en un fenómeno cultural; su festival Ozzfest, en plataforma para nuevas generaciones del metal.

Vivió como cantó: sin filtros, con intensidad. Amó a su familia con la misma pasión con la que gritaba frente a miles. Compartió el escenario con guitarristas legendarios, pero nunca dejó de ser el chico de Birmingham que soñaba con cantar y conmover.

La última ovación

El evento recaudó más de 190 millones de dólares, donados íntegramente a causas solidarias: hospitales infantiles y fundaciones contra el Parkinson. Más de 5,8 millones de personas lo vieron en vivo por streaming, y las entradas se agotaron en apenas 16 minutos. Fue, sin dudas, el show benéfico más grande de la historia del rock.

Diecisiete días después, el 22 de julio de 2025, Ozzy Osbourne falleció rodeado de su esposa Sharon y su familia. El mundo lo lloró con sinceridad. Elton John lo llamó “una leyenda luminosa en la oscuridad”. James Hetfield, de Metallica, publicó: “Ozzy nos enseñó a ser libres, raros, ruidosos y reales”. Y su esposa Sharon dijo simplemente: “Fue mi amor eterno, mi mejor amigo, y el alma más pura que conocí”.

Hoy su música sigue sonando. En estadios, en habitaciones adolescentes, en vinilos viejos y playlists modernas. Su voz rasposa, su mirada perdida y su risa salvaje quedaron grabadas para siempre en la cultura del siglo XX y XXI.

En 2026, se estrenará un documental titulado Back to the Beginning: Ozzy’s Final Bow, que mostrará su último show, detrás de escena, confesiones familiares y el detrás del mito. Será la última página de un libro que ya es leyenda.

Porque Ozzy no murió…

Se transformó en eternidad.
Gracias por todo, Príncipe 🖤